01/10/2026 23:48
LA POSTA PERGAMINO
ECONOMÍA

Más allá del frasco: Lo que la apicultura de Mendoza nos enseña sobre la resiliencia y el cambio de paradigma

Más allá del frasco: Lo que la apicultura de Mendoza nos enseña sobre la resiliencia y el cambio de paradigma

Argentina habita una paradoja que parece grabada en su ADN productivo. Siendo el segundo o tercer exportador mundial de miel, con una calidad reconocida en los mercados más exigentes, el país sigue mayoritariamente cautivo en la lógica de la materia prima básica. Es una inercia histórica que nos condena a vender el fruto de nuestra tierra en formatos industriales, invisibilizando el trabajo y el territorio. ¿Por qué un líder global se resigna a ser solo un proveedor de insumos y no un embajador de su propia identidad?

En el sureste de Mendoza, donde los ríos Atuel y Diamante dibujan un oasis de vida en medio del desierto, esta tensión se vive a diario. En General Alvear, entre la imponencia de los diques Valle Grande y El Nihuil, los productores apícolas no solo luchan contra el clima semidesértico, sino contra un modelo económico que parece diseñado para el olvido. Aquí, la Cooperativa Apícola El Chañar se erige como un laboratorio de resistencia, buscando transformar el "commodity" en un proyecto de vida que trascienda la mera supervivencia.

https://youtu.be/NCmRbKOjkus

La paradoja de la miel "a granel" (El peso de los 300 kg)

Anualmente, Argentina despacha cerca de 90.000 toneladas de miel hacia el exterior. Sin embargo, la gran mayoría de esa riqueza viaja en tambores de 300 kilogramos, un formato que borra el origen y despoja al productor del valor agregado. Para Alberto García, presidente de la Cooperativa El Chañar, esta dependencia no es solo una cuestión de precios, sino una ceguera industrial que sacrifica el empleo local.

"A nosotros nos parece una barbaridad; es como pensar en lo histórico, que Argentina fue el granero del mundo que vendía todo a granel. El agregado de valor no es solamente buscar la rentabilidad, sino generar mano de obra. Al generar un proceso de industrialización, estás generando la necesidad de aumentar la cantidad de colaboradores."

La visión de García es clara: cada tambor que se va sin fraccionar es una oportunidad perdida de arraigo y desarrollo para las familias mendocinas.

El rastro del polen: Oro en las grietas del secano mendocino

La apicultura en el sur mendocino es un ejercicio de adaptación extrema. La matriz productiva de la región está mutando: lo que antes era tierra de duraznos, ciruelas y damascos, hoy se transforma hacia el cultivo de alfalfa y la ganadería bovina. En este escenario de cambio, la Cooperativa El Chañar ha entendido que la resiliencia no consiste en producir más, sino en producir de manera más inteligente, diversificando la colmena para no depender de una sola variable.

A diferencia de la pampa húmeda, los rendimientos en el desierto exigen una estrategia de orfebre:

  • Rendimiento de miel: Promedios estructuralmente bajos, de unos 15 kg por colmena, condicionados por la aridez.
  • Producción de polen: Aprovechamiento de largos periodos de floración que permiten el uso de tramperos, convirtiendo el polen en un pilar económico.
  • Material vivo: Crianza y comercialización de abejas para capitalizar el conocimiento técnico.
  • Sustentabilidad: Una respuesta estratégica ante el avance del monocultivo y las crisis hídricas.

La "trampa de la comodidad" y la resistencia al cambio

Vender al acopiador exportador es la ruta más sencilla, pero también la más peligrosa. El exportador llega al campo, retira el tambor y ofrece un pago rápido. Es una "inercia del tambor" que García define como una situación cómoda pero asfixiante. A esto se suman las sombras de un sector que ha enfrentado sanciones por dumping, maniobras de doble facturación y "mañas" comerciales que terminan diluyendo la ganancia del productor primario.

El salto hacia el fraccionado exige derribar barreras culturales y técnicas. No basta con el ahumador y la pinza; se requiere dominar el lenguaje del comercio exterior: entender las reglamentaciones internacionales, coordinar con despachantes de aduana y gestionar contratos bajo términos como FOB (mercancía en puerto) o CIF (costo y flete en destino). La falta de esta cultura comercial es, quizás, el obstáculo más alto para que el pequeño productor acceda directamente al mundo.

La red solidaria en tiempos de tormenta

El espíritu cooperativo en Mendoza ha sufrido el desgaste de las crisis vitivinícolas, pero El Chañar apuesta a la reconstrucción de ese tejido a través de FECOAPI (Federación de Cooperativas Apícolas). Para Alberto García, la salvación no es individual, sino colectiva, y para explicarlo recurre a la sabiduría de los insectos que cuida.

En el intercambio de saberes con otros productores, la cooperativa encuentra soluciones que otros ya probaron y fallaron. Es necesario, sostiene García, "trabajar más como las abejas, en comunidad y con unidad". En la colmena, ningún individuo prospera si el enjambre falla; de la misma forma, el cooperativismo busca que la sabiduría de quienes ya abrieron camino —como los pioneros que hoy exportan a mercados distantes— derrame sobre los que recién comienzan.

La psicología de la escasez: Proyectar vs. Sobrevivir

Uno de los análisis más profundos de García surge de una reflexión sobre la cultura de la precariedad, citando una entrevista del neurocientífico Facundo Manes. El argumento es demoledor: a una persona empobrecida no se le puede exigir que planifique a largo plazo. Cuando la mente está ocupada exclusivamente en cómo llevar el alimento a la mesa hoy, el cerebro bloquea la capacidad de proyectar el mañana.

Esta "psicología de la escasez" es la que mantiene a muchos productores atados al tambor y al pago inmediato. Romper este ciclo requiere un esfuerzo monumental para volver a tener sueños que superen la urgencia del día a día. García es enfático: la realidad solo se transforma mediante proyectos factibles, adecuadamente apuntados y con participación colectiva, permitiendo que la esperanza tenga un sustento técnico y real.

Conclusión: Un frasco en el mercado global

El camino hacia la soberanía productiva ya tiene huellas marcadas. Referentes como Ángel Dobico, mentor de Escobar que logró llevar mieles argentinas hasta Arabia Saudita, o los ensayos recientes de Carlos Levín para colocar miel fraccionada en Japón, demuestran que el sueño es posible. No es una utopía; es una hoja de ruta que ya están transitando cooperativas hermanas.

La Cooperativa El Chañar se prepara para ese momento: el día en que un frasco con la etiqueta de General Alvear llegue a una góndola en el otro lado del mundo. Pero el desafío final es para nosotros como sociedad: ¿Seremos capaces de dejar de vender solo "commodities" para empezar a vender nuestra identidad y nuestro trabajo? Cambiar el tambor por el frasco no es solo una mejora comercial; es, esencialmente, un acto de dignidad y futuro.

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